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EL DIOS CERCANO

¿Necesita usted de un Dios cercano? ¿Le interesa conocer a un Dios que vive con Su gente? Parece que la religión nos ha enseñado que Dios vive lejos de nosotros, también que es necesario contar con la ayuda de un santo o de otro ser humano para hablar con Él, pero la verdad es que Dios siempre ha deseado relacionarse con nosotros.

Cuando buscamos el Dios de la Biblia, el único Dios, vemos lo que Él ha hecho a través de la historia para acercarse a nosotros. Mire la creación de Adán y Eva - ¿por qué los hizo Dios a Su imagen? ¿Será que quería crear seres capaces de someter al mundo? ¿Quizás tenía el objetivo de crear la mejor obra de todas? No es así - el Dios Todopoderoso creó a los seres humanos a Su imagen para que pudiera relacionarse con ellos de un modo especial.

Sin embargo, Adán y Eva se hicieron culpables de pecado, y esto los separó de Dios. Él los echó de Edén, y tenían que sufrir las mismas consecuencias del pecado que sufrimos hoy (Génesis 3). Desde aquel momento, los seres humanos no han sido capaces de vivir con Dios. Nuestro pecado nos separa de Él.

¿Qué ha hecho Dios, pues, para reestablecer esta relación con los seres humanos? En el Antiguo Testamento, vemos que Dios llamó a ciertos hombres para seguir Su camino. Primero, llamó a Noé porque él era hombre justo (Génesis 6). Después seleccionó a la familia de Abraham para convertirlos en Su gente, y los hizo gran nación, según lo que ya había prometido en Génesis 13:16.

Siglos después, les dio la ley de Moisés, la cual los preparaba para ser la santa nación de Dios. Los libros de la ley, especialmente los libros de Levítico y de Deuteronomio, contienen regla tras regla para vivir de la manera mandada por Dios. ¿Por qué les puso tal ley restrictiva? Mire el capítulo 19 de Levítico donde Dios habló con Moisés; le mandó que guiara a los israelitas a obedecer Sus mandatos. Casi cada ley termina con la frase "Yo Jehová", y todo el libro de Levítico habla así. Dios quería que los israelitas siguieran la ley para que conocieran a Él.

Mientras los israelitas viajaban en el desierto, ¿dónde se quedó Dios? ¿Los miraba desde los cielos? ¡Claro que no! La Biblia nos dice que la Presencia de Dios estaba con Su gente, se quedaba dentro del campamento de las tribus de Israel. Ellos construyeron el tabernáculo según Sus instrucciones, y Él vivía ahí con Su gente (Éxodo 29:44-46). La Presencia de Dios en forma de una nube se bajaba sobre el tabernáculo. Y cuando se levantaba, la gente sabía que era la hora de moverse (Números 9:15-23). De la misma manera construyeron el templo en la tierra de Israel muchos años después, y la gloria de Jehová llenaba el templo (1 Reyes 8:10-11).

Bajo la ley de Moisés, pues, Dios vivía con Su gente pero la gente todavía no podía acercarse a Dios. Sólo el sumo sacerdote podía entrar en el santuario más santo del tabernáculo, y esto solamente se permitía una vez al año y nunca sin la sangre del sacrificio mandado (Hebreos 9:7). Literalmente había un velo (como una cortina) entre las dos partes del tabernáculo (y después del templo), así todavía había un muro espiritual entre Él y los israelitas por causa de sus pecados.

La muerte de Jesús cambió todo. Él fue el sacrificio por los pecados una vez para siempre (Hebreos 10:10-14). Ahora no hay necesidad de sacrificios porque Jesús es el sacrificio; todos los que están en Él no se condenan. También para ellos no hay necesidad de sumo sacerdote porque Jesús ha entrado en el cielo para "presentarse ahora por nosotros ante Dios" (Hebreos 9:24). Y no hay necesidad del templo porque los cristianos son el templo de Dios, y Su Espíritu vive dentro de nosotros (1 Corintios 3:16).

¡Gloria a Dios que podemos entrar en Su Presencia cuando estamos en Cristo! Lo demostró por un evento significativo que ocurrió cuando Jesús murió en la cruz. El velo del templo se rasgó completamente (Mateo 27:51). ¡Ya no hay muro entre Dios y Su gente!

¡Usted puede vivir con Dios! Es lo que quiere Dios más que todo. Envió a Su Hijo para hacerlo posible. Él espera a usted con brazos abiertos, pero no puede acercarse a Él hasta que haya recibido el perdón de sus pecados que está disponible en Cristo Jesús.

Si usted no está en Cristo, si no sabe lo que significa esta frase "en Cristo", la EBM quiere ayudar a usted a conocer a Dios, a conocer a Su Hijo Jesucristo, y para llegar a estar en Él. Inscríbase ahora mismo para recibir una lección sobre la Biblia, la cual es nuestro camino para conocerlos. También puede contactar a uno de los maestros para preguntarle qué necesita saber para estar en Cristo. ¡Que Dios le bendiga en esta búsqueda!

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Webministro: Kristi Bond
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